Pekín anunció la imposición de un arancel del 34% a todos los productos importados desde Estados Unidos, como respuesta a las medidas arancelarias anunciadas por el presidente Donald Trump. Además, el gobierno chino presentó una demanda ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) y anunció controles a la exportación de minerales estratégicos.
Las represalias incluyen la suspensión de importaciones de sorgo, productos avícolas y harina de huesos de ciertas empresas estadounidenses. Asimismo, China restringirá la exportación de tierras raras esenciales para la tecnología y sancionará a 16 entidades de EE.UU. involucradas en cooperación militar con Taiwán.
El conflicto comercial ha generado incertidumbre en los mercados globales, con caídas superiores al 3% en las principales bolsas europeas y asiáticas. En EE.UU., los inversionistas temen que la escalada arancelaria afecte el crecimiento económico y eleve la inflación.